Antes y después

Cómo transformar un salón pequeño con luz y color sin gastar en obra

Un caso real en Palma: 42 m², una tarde y cuatro decisiones que lo cambiaron todo.

Diptico antes y después de un salón pequeño en Palma con pared terracota y espejo grande

El piso de Sofía en el barrio de La Llonja tenía 42 m² y un salón que se sentía más pequeño de lo que era: paredes en un beige neutro que apagaba la luz, un sofá de tres plazas empujado contra la pared del fondo y una estantería llena que bloqueaba la única ventana. El resultado era una habitación que en invierno parecía un cuarto de almacén y en verano una trampa de calor. Decidimos intervenir sin tocar nada estructural y con un presupuesto máximo de 350 euros. El primer cambio fue repintar la pared norte, la más larga del salón, en un tono terracota cálido con matices dorados que recoge la luz mediterránea de la tarde. El segundo, alejar el sofá de la pared unos 40 centímetros y orientarlo ligeramente hacia la ventana para crear un eje visual que guía la mirada hacia el exterior. El tercer cambio fue retirar la estantería baja que obstruía la ventana y sustituirla por una consola estrecha de 25 cm de fondo. El cuarto fue añadir un espejo de marco de madera natural en la pared opuesta a la ventana para duplicar la entrada de luz en las horas de la mañana. El resultado antes y después es de los más comentados que hemos publicado: el mismo piso, los mismos metros cuadrados, pero una sensación completamente diferente. El coste final fue de 318 euros, incluyendo la pintura, el espejo y el transporte de la consola desde una tienda de segunda mano.

¿Tienes un salón parecido al de Sofía?

Cuéntanos cómo es y lo analizamos en el próximo artículo del blog.

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